{"id":5556,"date":"2026-08-10T04:46:34","date_gmt":"2026-08-10T04:46:34","guid":{"rendered":"https:\/\/tbntinh.top\/?p=5556"},"modified":"2026-08-10T04:46:35","modified_gmt":"2026-08-10T04:46:35","slug":"mi-tio-salio-de-prision-y-toda-la-familia-le-cerro-la-puerta-en-las-narices-solo-mi-madre-lo-abrazo-como-si-volviera-de-entre-los-muertos-cuando-la-ruina-nos-engullia-por-completo-me-llevo-a-un-lug-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tbntinh.top\/?p=5556","title":{"rendered":"Mi t\u00edo sali\u00f3 de prisi\u00f3n y toda la familia le cerr\u00f3 la puerta en las narices; solo mi madre lo abraz\u00f3 como si volviera de entre los muertos. Cuando la ruina nos engull\u00eda por completo, me llev\u00f3 a un lugar escondido, y lo que vi all\u00ed llevaba el nombre de mi padre fallecido."},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cMateo no debe saber que sigo vivo.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No respiraba. No pensaba. No pod\u00eda mover ni un dedo. La frase estaba all\u00ed, escrita en una pared h\u00fameda con pintura negra y letras grandes, como si alguien la hubiera puesto all\u00ed para que todo el mundo la viera\u2026 excepto yo.&nbsp;<em>Mateo no debe saber que sigo viva.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi nombre. La letra no era la de Julian. Conoc\u00eda esa letra. La hab\u00eda visto en cuadernos viejos, en una receta de aceite de motor pegada a la pared de la peque\u00f1a tienda, en una tarjeta de cumplea\u00f1os que mi madre guardaba escondida entre su ropa \u2014una que le\u00ed a escondidas cuando ten\u00eda doce a\u00f1os\u2014. Era la letra de mi padre. Sent\u00ed que me flaqueaban las rodillas. \u00abNo\u00bb, dije, pero apenas sali\u00f3 aire. \u00abNo, no, no\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Julian cerr\u00f3 de golpe la puerta met\u00e1lica enrollable, como si intentara ocultar la frase, pero era demasiado tarde. Esa frase ya se hab\u00eda filtrado en mi sangre. Me abalanc\u00e9 sobre \u00e9l. &#8220;\u00bfQu\u00e9 es esto?!&#8221; Julian no se defendi\u00f3. Lo empuj\u00e9 con ambas manos, inmoviliz\u00e1ndolo contra el metal corrugado de la oficina. Simplemente cerr\u00f3 los ojos, como si hubiera estado esperando ese golpe durante diecis\u00e9is a\u00f1os. &#8220;\u00a1Dime qu\u00e9 es esto!&#8221; grit\u00e9. &#8220;\u00a1Dime por qu\u00e9 dice que mi padre sigue vivo!&#8221; &#8220;Mateo&#8230;&#8221; &#8220;\u00a1No me llames as\u00ed!&#8221; Mi voz reson\u00f3 por todo el almac\u00e9n. Al otro lado de la cortina, se oy\u00f3 un ruido. Una silla arrastr\u00e1ndose. Luego una tos. No una tos cualquiera. Una tos profunda y quebrada, como la de alguien que ha pasado a\u00f1os respirando polvo, miedo y culpa. Mi cuerpo se congel\u00f3. Julian abri\u00f3 los ojos. &#8220;No deber\u00edas haber gritado&#8221;. &#8220;\u00bfQui\u00e9n est\u00e1 ah\u00ed dentro?&#8221; No respondi\u00f3. Lo apart\u00e9 de un empuj\u00f3n y levant\u00e9 la puerta de metal con tanta fuerza que me cort\u00e9 la mano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Primero vi la mesa. La taza de caf\u00e9. Una manta doblada. Una vieja radio sintonizada en una emisora \u200b\u200bde baladas. Luego vi al hombre. Estaba sentado en una silla de pl\u00e1stico, con una gorra azul, barba gris y una chaqueta demasiado grande. Ten\u00eda la espalda encorvada, las manos huesudas apoyadas en las rodillas y una larga cicatriz que le recorr\u00eda desde la sien hasta la mand\u00edbula. Pero los ojos\u2026 Los ojos eran los de la foto de mi mesita de noche. Los ojos que le hab\u00eda pedido a Dios que me permitiera volver a ver cuando ten\u00eda diez a\u00f1os. Los ojos de Esteban Morales. Mi padre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre levant\u00f3 la vista y mi mundo entero se hizo a\u00f1icos. \u2014Mateo \u2014dijo. No era la voz de un fantasma. Era ronca. Cansada. Real. Retroced\u00ed, tropec\u00e9 con una caja y me desplom\u00e9 en el suelo. \u2014No \u2014susurr\u00e9\u2014. T\u00fa no. Intent\u00f3 levantarse, pero una pierna le fall\u00f3. Juli\u00e1n corri\u00f3 a sujetarlo. Eso me llen\u00f3 de una rabia tan grande que me puse de pie al instante. \u2014\u00a1No lo toques! Ambos se quedaron inm\u00f3viles. Mi padre me mir\u00f3 como si yo fuera un milagro y una maldici\u00f3n a la vez. \u2014Hijo\u2026 Esa palabra me dio n\u00e1useas. No porque no quisiera o\u00edrla. Sino porque la hab\u00eda esperado tantos a\u00f1os que ya no sab\u00eda d\u00f3nde ponerla. \u2014Mi padre est\u00e1 muerto \u2014dije\u2014. Yo lo enterr\u00e9. Esteban baj\u00f3 la cabeza. \u2014Enterraste una caja.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sent\u00ed ganas de vomitar. Me pas\u00e9 las manos por el pelo. \u2014Fui al funeral. Mi madre llor\u00f3 junto al ata\u00fad. Mi abuela grit\u00f3. Todos estaban all\u00ed. Julian habl\u00f3 despacio: \u2014Porque todos necesitaban que lo creyeras. Me gir\u00e9 hacia \u00e9l. \u2014\u00bfMi madre tambi\u00e9n? El silencio fue la primera respuesta. Y eso fue peor que cualquier palabra. \u2014No \u2014dije, negando con la cabeza\u2014. Ella no. Mi madre no. Mi padre cerr\u00f3 los ojos. \u2014Tu madre fue la \u00fanica raz\u00f3n por la que sobreviv\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me re\u00ed. Una risa rota y horrible. \u2014\u00bfSobreviviste? \u00bfY te quedaste aqu\u00ed? \u00bfMientras ella vend\u00eda tamales? \u00bfMientras yo dejaba la escuela? \u00bfMientras nos cortaban la luz? \u00bfMientras yo lloraba frente a una cruz? Esteban se llev\u00f3 una mano al pecho, no para dramatizar, sino como si de verdad le doliera respirar. \u2014No pod\u00eda volver. \u2014\u00a1Claro que pod\u00edas! \u00a1Estabas vivo!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Julian dio un paso hacia m\u00ed. \u2014Mateo, esc\u00fachame. \u2014No quiero escucharte. Estuviste en prisi\u00f3n. T\u00fa fuiste el asesino. Mi padre alz\u00f3 la voz y, por primera vez, son\u00f3 como el hombre de los cuentos, no como el viejo escondido. \u2014\u00a1Julian no mat\u00f3 a nadie! Me qued\u00e9 callado. El eco de esa frase llen\u00f3 el almac\u00e9n. Julian apret\u00f3 la mand\u00edbula. Mi padre respir\u00f3 con dificultad. \u2014Asumi\u00f3 la culpa para que no los mataran. \u2014\u00bfQui\u00e9n? La puerta trasera se cerr\u00f3 de golpe con el viento. Afuera, un cami\u00f3n pas\u00f3 por una avenida lejana y las paredes de metal vibraron. Esteban mir\u00f3 a Julian. Julian apenas neg\u00f3 con la cabeza, como si a\u00fan quisiera protegerme. Pero mi padre estaba cansado de esconderse. \u2014Tu abuela \u2014dijo\u2014. Arturo. Rosa. Y un abogado llamado&nbsp;<strong>Frank Miller<\/strong>&nbsp;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sent\u00ed un vac\u00edo en mi interior, un peso enorme. \u2014No. \u2014S\u00ed. \u2014Mi abuela llor\u00f3 en tu funeral. Esteban sonri\u00f3 con una tristeza que parec\u00eda ancestral. \u2014Tu abuela siempre lloraba muy bien cuando hab\u00eda p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quer\u00eda golpear algo. Quer\u00eda correr. Quer\u00eda volver a tener diez a\u00f1os y no saber nada. \u2014\u00bfPor qu\u00e9? \u2014pregunt\u00e9\u2014. \u00bfPor qu\u00e9 har\u00edan eso? Juli\u00e1n se acerc\u00f3 al archivador y sac\u00f3 otra carpeta. La abri\u00f3 sobre la mesa. \u2014Para esto. Hab\u00eda papeles del terreno. Del gran taller. Contratos con flotas de transporte. Una l\u00ednea de cr\u00e9dito. Facturas de maquinaria. Luego escrituras de la casa. Pagar\u00e9s. Deudas falsas. \u2014Esteban y yo \u00edbamos a abrir el Grupo Morales \u2014dijo Juli\u00e1n\u2014. No era solo un taller. Ten\u00edamos un contrato con dos compa\u00f1\u00edas de autobuses y una constructora. \u00cdbamos a crecer r\u00e1pido. Muy r\u00e1pido. Mi padre continu\u00f3: \u2014Arturo pidi\u00f3 entrar como socio. Le dije que no. Rosa quer\u00eda que pusiera una propiedad a nombre de mam\u00e1 \u00abpor si acaso\u00bb. Tambi\u00e9n le dije que no. As\u00ed que fueron a Miller. \u2014\u00bfEl abogado? \u2014El que hizo aparecer deudas donde no las hab\u00eda. El que falsific\u00f3 firmas. El que movi\u00f3 papeles mientras yo estaba en el hospital.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Apret\u00e9 la mesa. \u2014\u00bfHospital? \u2014Juli\u00e1n baj\u00f3 la mirada\u2014. La noche que dijeron que mat\u00e9 a tu padre, Esteban y yo fuimos a revisar los almacenes. Alguien hab\u00eda abierto la puerta. Pensamos que era un robo. Nos estaban esperando. \u2014Mi padre se toc\u00f3 la cicatriz\u2014. Me golpearon. Me metieron en un cami\u00f3n. Dejaron a Juli\u00e1n inconsciente. Cuando despert\u00f3, hab\u00eda mi sangre en su ropa y una pistola cerca. \u2014No entend\u00ed nada \u2014dijo Juli\u00e1n\u2014. Pero Miller lleg\u00f3 antes que la polic\u00eda. Me dijo que si hablaba, ir\u00edan tras tu madre y t\u00fa. Me ense\u00f1\u00f3 fotos tuyas saliendo de la escuela. Me dijo que Esteban estaba muerto. \u2014Pero no estabas muerto \u2014susurr\u00e9. Mi padre neg\u00f3 con la cabeza\u2014. Me dejaron tirado en un barranco. Un camionero me encontr\u00f3. Estuve semanas sin nombre. Sin memoria. Para cuando pude hablar, ya hab\u00edan celebrado el funeral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se me eriz\u00f3 la piel. \u2014\u00bfY por qu\u00e9 no volviste? \u2014Mi padre me mir\u00f3 fijamente. Esa mirada me destroz\u00f3 m\u00e1s que todas las explicaciones. \u2014Porque la primera vez que intent\u00e9 acercarme a la casa, vi a Arturo afuera. Ten\u00eda a tu madre contra la pared y le dec\u00eda que si yo aparec\u00eda, ibas a desaparecer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sent\u00ed que me ard\u00edan los ojos. \u2014Mi madre lo sab\u00eda. \u2014No al principio \u2014dijo Juli\u00e1n\u2014. Se lo cont\u00e9 en la c\u00e1rcel, a\u00f1os despu\u00e9s. Casi se desmaya. Record\u00e9 sus visitas. Los s\u00e1ndwiches de frijoles. Los cigarrillos. La bolsa negra. Mi odio. Mi voz dici\u00e9ndole que deseaba que Juli\u00e1n muriera. Me cubr\u00ed la cara. \u2014Por eso fue. \u2014S\u00ed \u2014dijo Juli\u00e1n\u2014. Fue a traerme noticias tuyas. A decirme si Arturo se acercaba. A preguntarme si sab\u00eda d\u00f3nde estaba Esteban. Mi padre cerr\u00f3 los ojos. \u2014No dej\u00e9 que me encontrara. Lo mir\u00e9 con rabia. \u2014\u00bfT\u00fa tambi\u00e9n te escondiste de ella? \u2014Para protegerla. \u2014No. Para que no tuvieras que enfrentarla. La frase sali\u00f3 sola. Mi padre se qued\u00f3 inm\u00f3vil. Juli\u00e1n baj\u00f3 la cabeza. Nadie me contradijo. Porque era verdad. A veces los hombres llaman a su cobard\u00eda \u00abprotecci\u00f3n\u00bb cuando ya no saben c\u00f3mo llevarla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Tu madre fue m\u00e1s valiente que todos nosotros \u2014dijo Esteban\u2014. Sab\u00eda que si me ve\u00eda, querr\u00eda traerme de vuelta. Y si hubiera regresado antes de tener pruebas, habr\u00edas terminado enterrado de verdad. \u2014\u00bfY ahora hay pruebas? \u2014Juli\u00e1n se\u00f1al\u00f3 la carpeta\u2014. Firmas falsificadas. Testigos. Copias de pagos. Grabaciones. Todo lo que he reunido desde que sal\u00ed. \u2014\u00bfY por qu\u00e9 no lo llevaste a la polic\u00eda? \u2014Mi padre solt\u00f3 una risa amarga\u2014. Porque Miller ahora trabaja con un juez. Porque Arturo presta dinero a media ciudad. Porque tu abuela no es una anciana indefensa, Mateo. Ella es la que guard\u00f3 los papeles originales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Record\u00e9 que estaba sentada en la sala con el chal negro, sosteniendo la foto de mi padre como si fuera un santo en una iglesia. Sent\u00ed un escalofr\u00edo. \u00abQuieren quitarnos la casa\u00bb. \u00abNo solo quieren quit\u00e1rnosla\u00bb, dijo Julian. \u00abQuieren sacarte antes de que encontremos el \u00faltimo documento\u00bb. \u00ab\u00bfCu\u00e1l?\u00bb. Mi padre mir\u00f3 hacia una caja met\u00e1lica escondida debajo de la mesa. \u00abLa escritura notariada donde dej\u00e9 a tu madre como due\u00f1a de todo si algo me suced\u00eda. La casa, la tienda, el terreno, los contratos. Todo\u00bb. \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1?\u00bb. Julian apret\u00f3 los labios. \u00abEso es lo que no sabemos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese momento, mi tel\u00e9fono vibr\u00f3. Era mi madre. Sent\u00ed una punzada de culpa. Nos hab\u00edamos ido sin avisar. Contest\u00e9. \u2014\u00bfMam\u00e1? Al otro lado, no o\u00ed su voz. O\u00ed una respiraci\u00f3n agitada. Luego un golpe. Y despu\u00e9s la voz de mi t\u00eda Rosa. \u2014Mateo, cari\u00f1o, dile a Juli\u00e1n que devuelva lo que rob\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se me hel\u00f3 la sangre. \u2014\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 mi madre? \u2014Rosa chasque\u00f3 la lengua\u2014. Aqu\u00ed mismo, tranquila y en paz. Pero muy terca, como siempre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi padre se levant\u00f3 tan r\u00e1pido que casi se cae. Julian agarr\u00f3 el tel\u00e9fono y lo puso en altavoz. \u2014Rosa \u2014dijo. Hubo silencio al otro lado de la l\u00ednea. Luego una risa. \u2014Vaya, mira. El preso hambriento aprendi\u00f3 a usar un tel\u00e9fono. \u2014\u00bfQu\u00e9 le hiciste a Elena? \u2014pregunt\u00f3 mi madre. O\u00ed un gemido bajo. Algo dentro de m\u00ed se encendi\u00f3. \u2014\u00a1Si le tocas un pelo, te mato! \u2014Rosa solt\u00f3 una carcajada. \u2014Ay, Mateo. Tan dram\u00e1tico como tu padre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi padre apret\u00f3 los pu\u00f1os. Su rostro cambi\u00f3. Por primera vez, vi al hombre que pudo haber sido antes: no una sombra oculta, sino alguien capaz de derribar un muro con sus propias manos. \u00abDile a Arturo que voy para all\u00e1\u00bb, dijo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El silencio en el tel\u00e9fono se hizo pesado. \u2014\u00bfQui\u00e9n habl\u00f3? \u2014pregunt\u00f3 Rosa. Nadie respondi\u00f3. \u2014\u00bfJulian? \u00bfQui\u00e9n est\u00e1 contigo? \u2014Mi padre tom\u00f3 el tel\u00e9fono\u2014. Tu hermano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se o\u00eda ninguna respiraci\u00f3n al otro lado de la l\u00ednea. Solo un silencio helado. Entonces Rosa colg\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos quedamos inm\u00f3viles. Mir\u00e9 a mi padre. A mi t\u00edo. A las carpetas. A la frase en la pared. Y comprend\u00ed que toda mi vida se hab\u00eda partido en dos: antes de aquel almac\u00e9n y despu\u00e9s. \u2014Tenemos que ir a buscar a mi madre \u2014dije. Julian agarr\u00f3 una barra de metal. \u2014No vas a ir. \u2014Claro que s\u00ed. \u2014Mateo\u2026 \u2014\u00a1Es mi madre!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi padre camin\u00f3 hacia m\u00ed. Cojeaba, pero cada paso parec\u00eda costarle menos que esconderse. \u2014Esc\u00fachame bien \u2014dijo\u2014. Si entramos como animales, nos destruir\u00e1n. Si entramos con pruebas, los destruiremos nosotros. \u2014\u00bfY mientras tanto? \u2014Mientras tanto, llamamos a la \u00fanica persona que tu madre me pidi\u00f3 que guardara para este d\u00eda. Juli\u00e1n frunci\u00f3 el ce\u00f1o. \u2014\u00bfQui\u00e9n? Mi padre fue a la oficina, abri\u00f3 un caj\u00f3n oculto y sac\u00f3 un viejo celular envuelto en pl\u00e1stico. Lo encendi\u00f3. Tard\u00f3 un momento. Solo apareci\u00f3 un contacto en la pantalla. \u2014Lupita, notaria. No entend\u00ed. \u2014\u00bfQui\u00e9n es ella? Esteban marc\u00f3. La llamada son\u00f3 dos veces. Una mujer mayor contest\u00f3. \u2014Pens\u00e9 que nunca ibas a llamar \u2014dijo. Mi padre cerr\u00f3 los ojos. \u2014Tienen a Elena. La voz cambi\u00f3. \u2014Entonces ya empez\u00f3. \u2014Necesito la escritura. \u2014No la tengo. \u2014\u00bfD\u00f3nde? La mujer respir\u00f3 hondo. \u2014Donde Elena dijo que Mateo nunca buscar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sent\u00ed un nudo en el est\u00f3mago. \u2014\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 eso? \u2014La mujer no respondi\u00f3 de inmediato. Luego dijo: \u2014En la tumba de Esteban Morales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sent\u00ed que todo se deten\u00eda. Mi tumba. La tumba donde llevaba flores cada D\u00eda de Muertos. La tumba donde mi madre se arrodillaba, lloraba y siempre dejaba un ramo de cal\u00e9ndulas a la izquierda. No por costumbre. Como una se\u00f1al.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi padre me mir\u00f3. Ten\u00eda los ojos llenos de l\u00e1grimas. \u00abTu madre siempre fue m\u00e1s lista que nosotros\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Salimos del almac\u00e9n con las carpetas escondidas bajo mi sudadera y el alma hecha pedazos. Julian cerr\u00f3 la puerta. Mi padre se puso una gorra y gafas oscuras. Lo vi caminar en la oscuridad: vivo, respirando, temblando. Quise abrazarlo. Quise golpearlo. No hice ninguna de las dos cosas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la esquina, antes de subir al taxi, Juli\u00e1n me tom\u00f3 del brazo. \u00abMateo, cuando veas a tu abuela, no creas ni una palabra de lo que te diga\u00bb. \u00abNunca me quiso\u00bb. \u00abS\u00ed te quer\u00eda\u00bb, dijo. \u00abA su manera retorcida. Y eso es lo m\u00e1s peligroso de todo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El taxi arranc\u00f3. Mi tel\u00e9fono vibr\u00f3 de nuevo. Un mensaje de mi madre. Solo una foto. La tumba de mi padre se abri\u00f3. La tierra se apart\u00f3. Y sobre la l\u00e1pida, escrita con el mismo rotulador rojo que ella usaba para marcar las facturas, hab\u00eda una frase:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u201cYa encontramos lo que Elena escondi\u00f3.\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Debajo, lleg\u00f3 otro mensaje. Esta vez de un n\u00famero desconocido.&nbsp;<strong>\u00abTrae al muerto, Mateo. Queremos verlo caminar hacia su propio funeral\u00bb.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cMateo no debe saber que sigo vivo.\u201d No respiraba. No pensaba. No pod\u00eda mover ni un dedo. 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